En
cierta ocasión, tuve la oportunidad de conversar con la futura
heredera, de una compañía interesantemente en desarrollo. En dicha
empresa, los asuntos relacionados con talento humano poseían una
particular importancia en las políticas internas. Todo el tiempo se
hablaba de planes de carrera, progreso, bonificaciones, premios por
cumplimiento (viajes, incentivo económico, etc), lo cual no era muy bien
visto por mi amiga.
El
interesante punto de vista de ella era, que no es saludable para el
equilibrio corporativo dar demasiadas prestaciones, premios, peor aun
viajes y agasajos a los empleados, ya que fuera del impacto financiero,
producido por el desembolso en el circulante; consideraba también que aquello generaba una idea errónea de la empresa cuyo desenlace era: abuso de confianza, indisciplina, entre otras.
En lo personal discrepé gentilmente con mi amiga, mientras que se me ocurría la frase de Tony Fernandez (Dueño de Air Asia) "Puedes tener todo el dinero del mundo y las ideas más brillantes, pero si no tienes los mejores empleados, olvídalo".
Por
mi experiencia, he llegado a entender que rara vez contratarás a los
"mejores empleados", y sobre todo cuando tu empresa esta intentando
crecer, por dos razones: 1. Son muy costosos.2. Rara vez estarán sin empleo.
Sin
embargo lo dicho, lo mas importante de este concepto es que una empresa
puede prescindir de contratar a los mejores, y contratar solo a los
buenos para una vez dentro, transformarlos en los mejores.
Esto
solo es posible, cuando nos olvidamos de nuestra ambición de poder por
un momento y creamos una excelente estructura de desarrollo del talento
humano, al igual que trazamos nuestras estrategias de crecimiento
corporativo.
Carlos Slim dijo una vez: “Mi meta es hacer crecer a las compañías, hacerlas eficientes, ver el desarrollo humano de la gente..." y es cierto si quieres que tu compañía crezca debes enfocarte en su desarrollo y no en "elevar tu estatus social".
Y ultimamente me he dado cuenta que ésa es también una estrategia del capitalismo, al
utilizar los mismos principios de la pirámide invertida de Madoff
(aunque esta vez de forma legal), ya que al adormecer a la clase
trabajadora con "bonos", "viajes", etc, etc, los volvemos adictos y
dependientes del sistema tal cual como está constituidos, transmitiéndoles la seguridad como un niño pequeño que se ha malcriado
en brazos de sus padres, y que no quiere caminar.
Pero
a este padre capitalista, no le importa llevar a su niño en brazos
hasta su jubilación, mientras siga generándole a la compañía importantes
ingresos, los que devueltos en "pequeños regalitos" (mínima inversión),
se devuelven en interesantes ganancias a largo plazo, ya que este
empleado hará todo lo posible por no "perder" este "buen" empleo.
Mientras tanto los que estén en la punta (arriba), en esta piramide,
siempre serán los más beneficiados (eso siguen siendo inteligentes) y
los que esten por debajo, vivirán contribuyendo voluntariamente a ello.
Y
como desenlace, en este negocio internacional el opresor siempre será
opresor y el oprimido vivirá felíz en sus satisfacciones.
El capitalismo eficiente mantiene entretenidos
a los oprimidos para que no progresen.
a los oprimidos para que no progresen.
David Reyes
27 de enero 2013
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